martes, 21 de mayo de 2019

BALTHUS o BALTHASAR KLOSSOWSKI DE ROLA



El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza acoge hasta este domingo 26 de mayo la exposición de este pintor del que tanto se ha escrito. No dejan indiferentes muchos de los 47 cuadros que tiene la exposición, ha sido criticado y admirado por la ambigüedad de sus propuestas. Él lo quería así. Su gato y alter ego en muchos de ellos invita, cuando menos, a la elucubración, ¿no os lo preguntáis, por ejemplo, con el cuadro “Thérèse soñando”?

Un recorrido cronológico de su vida que se inicia con sus obras más esencialmente arquitectónicas y teatrales, cuando Balthus iba buscando (y encontrando) su propio universo interpretativo de las escenas de la vida y que finaliza con un video explicativo (en este vínculo lo tenéis también sin necesidad de ir a la exposición) del cuadro “La partida de Naipes” de la colección del museo.  

Erotismo, transgresión, sensualidad, en un estilo puramente figurativo, pero con sus propios cánones. Alcahuetas que se cuelan (y que molestan la mirada del espectador) en los cuadros, queriendo ver, fisgando, con rostros andróginos (“Muchacha ante el espejo”), curioso, ¿inducido?. En la elaboración de sus obras se inspiraba en los cuentos infantiles (mucho en Alicia en el País de las Maravillas y en Pedro Melenas), siendo sus figuras una congelación del tempo (muchas de las niñas/adolescentes nos muestran sus ensimismamientos). Nos hace vibrar y nos remueve entrañas o sentimientos que, por otra parte, son difíciles de expresar, nos dan vergüenza y apuro, pero que están desde que la humanidad es tal.  Sin embargo, parece que la opinión del propio Balthus es bien diferente: “Se ha dicho que mis niñas desvestidas son eróticas. Nunca pinté con esa intención, que las habría convertido en anecdóticas. Superfluas. Porque yo pretendía justamente lo contrario, rodearlas de áurea de silencio y profundidad” (cito a Masdearte.com en este link).

Polifacético, comentado, longevo (muere con 92 años) y ritualista. Él rezaba antes de adentrarse con un cuadro, era creyente y la pintura una manera de llegar a Dios. También se aislaba de todo y de todos, reclamaba silencio y que no se le molestara. Pero Balthus no es únicamente esto. Es un artesano, hasta elaboraba sus propios pigmentos y pinturas. También es la reminiscencia de Piero della Francesca, de Caravaggio, entre otros. “Vivió la hecatombe demográfica y social, la crisis de los valores occidentales, el descrédito del positivismo decimonónico y de los regímenes políticos vigentes, de la ciencia, la filosofía y la vanguardia, porque muchos de sus miembros habían aplaudido el conflicto bélico” (como dice Juan Ángel López-Manzanares, comisario).

¡¡Quedan pocos días si todavía no habéis tenido la oportunidad de ir!!

miércoles, 17 de abril de 2019

MUJERES EN LAS VANGUARDIAS: DE CHAGALL A MALÉVICH. El ARTE EN REVOLUCIÓN



Mapfre nos ha propuesto hasta el 5 de mayo un paseo por el nuevo lenguaje de los artistas rusos desde principios de siglo pasado y los años treinta, que tan fructífero sería y tanta expansión reconocería teniendo en cuenta que la Revolución rusa de 1917 les marcaría a todos ellos en la diseminación de un nuevo lenguaje libre y en la utopía de un mundo mejor resultado de la revolución.

Un período muy fértil donde los artistas antiacademicistas y transgresores bien conocidos trascendieron la versión ortodoxa al uso de las artes para dar a luz renovadas ideas de lo que entenderían ellos como modernidad, que también se habían larvado en París y Berlín. Escultores, pintores, poetas, escritores y editores se unieron a una cosmovisión que, llegados los años 30 (momento en el que cierra la exposición), acabaría por emigrar (como lo hicieron muchos) por la desilusión de ver cómo los ideales revolucionarios tornaban al totalitarismo más absoluto.

A todos nos viene en seguida a la mente nombres como los del título de la exposición, Ródchenko, Kandinsky y su prosa tan especial, Malevich y su eterno campesinado. O propuestas reconocibles como el suprematismo y su pura pureza, el constructivismo o el futurismo.

Sin embargo quiero destacar el papel que las mujeres artistas representan en la muestra. Son abundantes su obras. La directora cultural de la Fundación así lo señala. En esta corriente artística consolidada también hay mujeres artistas, trabajando al mismo nivel y ahínco que los hombres. Algunos ejemplos: obras de Alexandra Exter, Natalia Goncharoura, Stepánova, Popova representando el cobofuturismo (esa suerte de ensamblaje perfecto de la disección cubista de la figura y los planos urbanos, las nuevas novedades que trae la ciudad moderna).

También ellas fueron protagonistas del movimiento cultural ruso. También ellas soñaron en la terapeútica de revolución, que posibilitaría el nacimiento indubitado de una sociedad nueva, abierta a los estímulos iniciados en Europa, independiente a las críticas falsas, una Rusia moderna y más igualitaria.

Pero aún hay más, porque se han traído no solo obras pictóricas, sino también piezas escultóricas, libros de artista maravillosos, diseño gráfico y algunos poemas. No falta de nada para llevarnos una certera impresión de aquellos años de la Rusia imperial antes y post revolucionarios germen de las vanguardias.
Queda poco más de dos semanas para la clausura de la exposición, aún estáis a tiempo de disfrutarla en estos días de Semana Santa si tenéis tiempo y ganas.

lunes, 1 de abril de 2019

El juego del arte. Pedagogías, arte y diseño.




Esta Fundación tiene exposiciones bien llevadas, bien documentadas, bien expuestas, de sobra lo sabemos quienes la frecuentamos. Hacía mucho q el disfrute sensorial puramente infantil no era tan intenso. Y es q desde la primera estancia se nos introduce de lleno en el mundo del juego, de la escuela alternativa que, lentamente, en las siguientes salas se nos va desgranando poco a poco, con visión adulta pero performance de niño.


Desde el comienzo se entra en una verdadera sala de juegos. Toda la exposición quiere ser para el curioso espectador que se adentre en ella un kindergarten en miniatura. La propuesta es la del juego, tanto que la última de las obras expuestas es un ready made, dentro de una extensa sala de recreo a la que se puede acceder también por una puerta agujereada en la pared, para que nuestro niño interior fantasee con cada objeto expuesto y, finalmente, llegue a dar rienda suelta a su imaginación, igualando la de los artistas, los diseñadores de muebles para y por los niños (el folleto de la exposición habla de la “caja de pandora” cerrada mucho tiempo de la que salieron adultos con mirada de niños y que nos han regalado ideas para que podamos seguir sus pasos hablando el lenguaje del niño, es decir el lenguaje universal del juego ). Así, última sala nos enseña la “Computadora del país bananero” (regusto al teléfono langosta) y otras piezas que a muchos nos quieren sonar muy presentes.

Todos estos creadores son hijos de una misma educación revolucionaria para la época. Bebieron de un sistema de enseñanza variopinto iniciado con el proyecto sin pulir del kindergarten o los diseños Montessori. Esto es, y a modo de ejemplo, enseñando matemáticas a través del juego de ensamblajes geométricos. El cromatismo lo aprendieron usando técnicas de expresión libres de ideas preconcebidas, ya que todo valía en medio del proceso creativo -y valía muchísimo. Yo digo que quizás esto tiene también algo que ver con la aproximación matemática y fractal del arte que ahora está siendo tan investigada.


Han pasado los años y, sin embargo, contrastamos con amargura que la amplia mayoría de los colegios actuales siguen funcionando como antaño, a base de utilizar tabletas sin criterio pedagógico o a través de presentaciones en magníficas aplicaciones que únicamente han cortado y pegado de aquí y de allá frases, sin la previa investigación y crítica necesarias para producir algo con sentido y trabajado, pero siguen sin hacer que el niño cuestione, experimente, pinte, cree y se forme una opinión propia de su mundo.
La exposición merece la visita, e include a vuestros hijos en el plan, se divertirán.

 


viernes, 22 de marzo de 2019

EMOZ. Zaragoza. Un Museo sorprendente.



Si visitáis Zaragoza o pasáis por ella rumbo a otra ciudad del Pirineo oscense, haced una parada en el museo de Origami: la Escuela Museo Origami Zaragoza (EMOZ). Os encantará y mucho más a vuestros hijos, ya sean mayores o pequeños.

Un museo, por encima de todo, entretenido. Cambia muy frecuentemente sus exposiciones. La actual, hasta el 2 de diciembre de 2018, sobre geometría y matemáticas, nos muestra unas figuras fractales de espectáculo.

Las primeras salas comienzan con la historia de la papiroflexia, tanto en Occidente como en Oriente. Antes del plegado de papel como lo entendemos ahora (plegado simbólico) hay pruebas de que se utilizaba para envolver objetos, conservar plantas, o como adorno a los regalos. El plegado recreativo, que inicia su andadura con el de servilletas para engalanar las mesas aristocráticas a finales del s.XVI (se dedica en Italia todo un capítulo de un tratado al del plegado de servilletas, en un libro de 1629, y la Univ. de Padua enseña este arte del plegado de tela).

Los primeros modelajes de papiroflexia como tal no se encuentran hasta el s. xviii (en el libro Hocus Pocu mproved o Sports and Pastimes). Parece que la transmisión del plegado de papel de Oriente a Occidente, aun no siendo seguro, pudo ser a principios de 1800, pues en un libro holandés aparece por primera vez el plegado de un “junco chino” (o barco del rey y la reina o góndola), siendo a partir de 1868 cuando las influencias son constantes.

En China hubo escuelas de etiqueta conocidas (s.XVI) con plegados ceremoniales del plegado de papel. En Japón no se conocen modelos de papiroflexia documentados físicamente hasta el s.XVIII (la famosa grulla, bel barquito, etc.). Es a mediados del s. XIX cuando se modelizan los plegados en el libro Kan-no-mado (Una ventana para el tiempo frío), que es una sección de una colección de 50 libros (Kayaragusa) que desarrolla 49 ejemplos de origami recreativo.

Hay toda una sección dedicada a Akira Yoshizawa, quien defendió el arte del origami sin cortes y fue padre de toda la simbología del origami que, a partir de la publicación de su obra Atarashi Origami Geijutsu, se utiliza universalmente.

Las últimas salas están reservadas para las exposiciones temporales, con maestros actuales de esta técnica tan delicada y de resultados tan espectaculares como lo son muchas de las muestras que se nos presentan para nuestro disfrute.

No os perdáis los talleres que tienen disponibles donde los niños pueden dar rienda suelta a su imaginación.

 

 

viernes, 15 de marzo de 2019

EXPOSICION TEAMLAB. El arte a través de lo digital.




Horario: M-D: de 9:00 a 20:00H. Gratuito. c/ Fuencarral 3. 4º planta
Del 16 de marzo al 9 de junio 2019.
 Si queréis disfrutar de un espacio distinto, tenéis la ocasión de hacerlo en Fundación Telefónica (https://espacio.fundaciontelefonica.com/evento/teamlab/). El equipo “teamLab”, un colectivo de arte multidisciplinar ha creado una obra colaborativa donde, incluso, el visitante puede interactuar con las obras audiovisuales de gran formato expuestas.
El arte más tradicional se ha unido con creadores digitales, matemáticos, maquetadores y programadores. El resultado es un espacio inmersivo en el que vuestros hijos disfrutarán paseando y buceando por cada una de las tres zonas que propone la exposición:



  • Black Waves: Lost, Immersed and Reborn (2016), 
  • Flutter of Butterflies, Born from Hands (2019)
  • Enso – Cold Light(2017) 
     
Pero no os confundáis. Lo que parecen obras simples y casi ejecutada al azar, lleva un trabajo matemático y de programación absolutamente exhaustivo. Las apariciones de las mariposas en Flutter of Butterflies ante la interacción con ellas por los visitantes no es sencilla, ha sido fruto de un programa de ordenador complejo y diseño gráfico en tiempo real, la animación no está pre-programada, lo que le hace más interesante y efímera, porque nada queda grabado, por lo que jamás podrá ser reproducido. Mariposas que nacen y mueren. Un Snapchat artístico.
Enso es un símbolo en la caligrafía japonesa (círculo) y se dibuja tradicionalmente con un único brochazo, que aquí está suspendido en el espacio. Se puede representar cerrado como parte de un todo, o abierto e imperfecto. Representa la fuerza y el equilibrio en las manifestaciones de la vida.
Black Waves os invitarán a zambulliros inmediatamente en un mar cambiante que tanto recuerda al de La Gran Ola de Hokusai. Seremos, pues, parte de la naturaleza (vida) en continuo cambio, porque el hombre es también energía con ella. Si logramos sentir esa vida entre estos grandes formatos entonces habremos logrado lo que TeamLab se proponía: que el visitante se sienta agua con ellas, sin diferencia entre el yo y la naturaleza, porque -en definitiva- somos lo mismo.
TeamLab se fundó en Japón hace más de una década, en 2001, pero parece que ha sido ahora (http://www.doplerweb.com/nota.asp?id=3165&t=TeamLabs-Shining-Bright-con-su-nueva-exposicion-de-arte) cuando su propuesta ha sido reconocida en el difícil mundo del arte donde parece que todo está inventado ya. Pues aún nos quedan sorpresas tan espectaculares como ésta.
Si queréis saber más sobre el equipo TeamLab: https://www.teamlab.art/art/
Acercaos a la exposición, merece la pena experimentarla.