lunes, 17 de octubre de 2016

El amor más allá de los 40


Es un amor que no se reprime pero tampoco espeta. No es pasajero, es pacífico y sosegado. Pero sí es “el pasajero” que copilota el proyecto común, amasado en común-unión. Es también sencillo: una charla con un café, humeante el primero, entretenida la segunda. Es el poso de cariño de los años, amor labrado con ternura, pasión y alegría. Y cuando cincelas, trabajas con esfuerzo claro.

Es ya un amor sublimado: la felicidad compartida del éxito del otro, o la compasión afectuosa y sincera en la pena o los reveses. Es participar en la ilusión de la pareja. Sentirse a gusto con quien que mucho nos ama.

Es la pausa ante la ira tras un día tempestuoso, ya sea en el trabajo o en el supermercado, o tras el agotamiento que generan los hijos.

Es una amor de servicio (servir es reinar y, por cierto, se sirve en silencio entrañable y contento).

Es el beso furtivo, es la palabra de aliento no pedida, es un poema debajo de la almohada, es la imagen del otro evocada en tantos momentos del día, es una llamada intermitente para decir tan solo “te quiero”, es la franqueza en la reconvención pues buscando lo mejor del otro logras tú ser tu mejor yo; es decir a los niños “dejadle descansar, que hoy está muy cansad@”.

Es el apoyo razonado y consecuente al problema del otro para buscar la mejor solución, ofreciendo nuestra mejor versión de nosotros ante la encrucijada. Pero para que pueda producirse un diálogo constructivo deben darse dos condicionantes (forzosamente) previos: uno, la confianza en el diálogo con la pareja en un ambiente de complicidad ya educado desde los inicios de la misma y dos, la empatía con el otro que implica predisponerse, un bien-estar. Sin estos dos factores el tercer estadio no se puede obtener en condiciones idóneas. En este sentido, es hablar y escuchar. Hablar sin matices, pero sin herir, y escuchar el alma para ofrecer el perfecto feedback (que no siempre y en todo caso es apetecible ni quizá el esperado). Pero, sobre todo, es más escuchar que hablar, hacer cosas cada día (más que decir cosas). No se debe escatimar la comprensión.

Es el disfrute de la magia de reconocernos en la mirada del otro, mirada de tierna aceptación.

Porque también es animar las aspiraciones del otro, por incomprensibles que se nos manifiesten. Apoyarlas en sus comienzos, convalidarlas en su andadura). No cataloguemos iniciativas que nos puedan parecer alocadas sin un análisis pormenorizado y profundo (no por su disección técnica y detallada, sino por el cariño profesado al otro). Hay que tirar del repositorio de ideas propias o comunes para apoyar e, incluso, enriquecer los puntos de vista.

Es escoltar el proceso de cambio de la pareja (que, más allá de los 40, se habrán producido varios). Y en toda transformación hay un aprendizaje y un “desaprendizaje” y, en ambas opciones, se necesita mucha compasión por quienes acompañan la mudanza porque puede haber dolor y desesperación, apego a lo que somos y a nuestras experiencias pasadas, y con esa mochila es con la que intentamos permutarnos.

Y en la liturgia del cuerpo es el amor a su figura y en el alma, siendo cuerpo el mejor cuerpo que se pueda tener, el deseado, que se engalana para cada ocasión, que se complace y perfuma para el disfrute personal y del amado. Siendo espíritu y mente los que transforman el instante íntimo en inmenso placer.

Es el respeto (y aprecio) de los tiempos del compañero, de sus cadencias, que en la sociedad actual creo que es aún más crucial que en tiempos pretéritos.

Es pedir perdón, en la disculpa honrada y franca, es el descargo que deja expedito el reencuentro y es, en el otro, perdonar de inmediato y sin rencillas (de nuevo éstas se alimentan en el ego).

Es, por tanto, una seducción arrobada en el otro y en lo que vamos a emprender de ahora en adelante (porque cada mañana es nueva). Los términos y condiciones de la relación se acordaron en sus inicios. Ahora son variaciones y coherencia, entusiasmo, esfuerzo e ilusión repetidas cada día por cada miembro de la pareja. Esto es lo que nos hará admirar a la persona con la que compartimos nuestra vida.

jueves, 13 de octubre de 2016

EL EFECTO PIGMALIÓN: Creamos en nuestros hijos, son mejores que nosotros.


 


Estuve en la reunión de inicio de curso del colegio (en mi caso, para la ESO) y nos contaba la tutora que los alumnos (osea, nuestros hijos) creían y le habían dicho que eran la mejor clase de los tres grupos que cursan tercero este año.
Me hizo pensar, precisamente, en el efecto Pigmalión. Si ellos se lo creen de sí mismos, no les bajemos los humos (lo que no está en contradicción con la humildad o con la presión mal enfocada, no confundamos, no nos mintamos). Fomentemos su creencia y empujémosles para que den aún más (a estas edades su cerebro es capaz de asimilar datos e información a velocidades de relámpago). Los educadores siguen siendo sus referentes y autoridad, tanto para los niños como para adolescentes. Si el alumno percibe de ellos una plena confianza en su capacidad de mejora porque se miran en un espejo que les refleja la idea de que son capaces de rendir más, al final de curso hasta nos sorprenderían en lo que a su evolución académica se refiere.

¿Por qué? El poder de las expectativas, en sí mismo considerado, sin connotaciones, puede ser  aniquilador y corrosivo o bien catapultador y constructivo, aunque cueste creerlo. No solo ha quedado en el mero mito del escultor afanado y enamorado de su obra Galatea, en la gran pantalla con My fair Lady y Pinocho, o recreado por Ovidio en sus Metamorfosis. También se ha estudiado por sociólogos, matemáticos, físicos y por supuesto psicólogos. Y es que tiene mucha importancia lo que los demás esperan de nosotros –bueno o malo- porque incluso sin querer podemos estimular sus actitudes y habilidades. Si enviamos mensajes o creencias negativos a nuestros hijos, del tipo “como te organices así de mal no vas a obtener ningún buen resultado” podemos hacer que el resultado de la predicción se cumpla (y no por arte de magia): la “profecía auto-cumplida”. Cuidado con las perspectivas que les lanzamos en nuestros comentarios.

Dicho de otra manera: si depositamos grandes esperanzas en ellos, se les contagiará ese sentimiento y nuestros hijos tendrán más posibilidades de incrementar su atención, eficacia y desarrollo coginitvo. Con este comportamiento, ellos perciben que hay un fuerte deseo de sus padres que les impulsa (de igual manera que si hay miedo en nosotros les provocaremos temor, que más pronto que tarde aparecerá).

Los humanos tenemos la libertad de elección y, con ella, de salida. Podemos por tanto preferir la diferencia, las rutas alternativas, la elección divergente. O bien podemos escoger la rutina, la conformidad, la homogeneidad. Transformemos pues nuestra manera de esculpir sus habilidades.

Decía Einstein que no hay un signo más claro de demencia que hacer algo una y otra vez (de forma idéntica) y esperar que los resultados sean diferentes. Pues modifiquemos los itinerarios e indaguemos en la disimilitud. Y decía alguien también que teñimos la realidad con nuestros propios filtros (prejuicios, expectativas, ideas preconcebidas” porque “vemos el mundo en la medida en que era útil verlo en nuestro pasado” y esa información cerebral guardada y pasada es la que nos transmite una (falsa) sensación de lo que tenemos alrededor.

Como digo, el pensamiento lateral, creativo, diferencial están en auge. Escuelas de negocios, universidades, editoriales, entendidos y eruditos en el asunto nos dan cuenta de ello. Y es que las rutas mentales de nuestro cerebro quedan grabadas en él. Está comprobado. Las negativas destruyen y frenan al individuo, le limitan e, incluso, llegan a destruir. Por el contrario, las positivas crean, edifican y le instan a renacer. De ahí la importancia básica del pensamiento positivo (esto tampoco es nuevo, al menos no lo es en Oriente). Si –como decíamos- cualquier fenómeno de la realidad el cerebro se lo guarda generando un nuevo sendero mental, significa que cualquier episodio que experimentemos termina en nuestro pensamiento. Bien, si esos pensamientos son negativos, se quedará grabada una carretera negativa, de manera que cuando presenciemos un incidente similar a aquél, reaccionaremos negativamente. A sensu contrario, si elegimos reformular provechosamente esa situación, la senda marcada se habrá grabado con esa misma orientación.

Es esencial “positivizar”  nuestro cerebro, nos va en ello nuestra salud mental y la consecución de mejores logros. No es baladí qué clase de pensamientos se generen ante cualquier situación cotidiana (por nimias que se nos antojen), ya que no serán iguales las rutas originadas en nuestro cerebro y, en consecuencia, la manera de afrontar o entender el mundo que nos toca vivir.

Pero la buena noticia es que podemos elegir qué ruta mental va a gestar nuestro pensamiento, podemos elegir ser víctimas o beneficiarios, líderes o seguidores, innovadores o inmovilistas. Y si -desde luego- merece la pena aplicárnoslo a nosotros mismos, está también en nuestras manos ayudar a nuestros hijos a construir autopistas mentales provechosas. Podemos enseñarles a ser mártires de estas orientaciones destructivas (o cuando menos, no positivas), o líderes y dueños de un pensamiento edificante.

En resumen, implementemos dos actitudes: (1) un enfoque alternativo que neutralice y anule las rutas mentales negativas y las sustituya por otras provechosas y estimulantes y (2) alentemos la actitud de nuestros hijos generando creencias, expresiones y lenguaje no verbal positivos hacia ellos; condicionemos (sin avergonzarnos) su pensamiento y actitud con nuestras expectativas positivas sobre sus capacidades y rendimiento. Ésto puede cambiar por completo sus crecimiento académico y reforzar su autoestima.
Tenemos una ventana de oportunidad a nuestro alcance, ¡¡no la desaprovechemos!!

lunes, 10 de octubre de 2016

Desayuno con partículas: un libro que hará que vuestros hijos quieran ser físicos cuánticos.



Es de la conocida autora SoniaFernández-Vidal, escrito en colaboración con el periodista y también escritor Francesc Miralles. Ella doctora en óptica e información cuántica y muy alabada por su forma amena de transmitir los conceptos tan complejos de la mecánica cuántica o de las leyes físicas, como en su capacidad de que nos resulten divertidos. Todo un éxito!

En mi opinión tanto adultos como adolescentes de 13/14 años pueden “hincar el diente” a este libro y adentrarse sin riesgo a quedar dormidos en el inquietante mundo de los fenómenos y leyes cuánticas. Soy abogada y Licenciada en CC Políticas así que, ya os imagináis que la física (cualquiera que sea) me ha sido siempre ajena, pero reconozco . Os animo!

Con este libro aprenderemos cosas tan turbadoras como que vivimos levitando continuamente (humanos, objetos, el mundo) ya que técnicamente en el mundo cuántico está formado por un 99,999999% de vacío y un 0,11111% de materia!. O bien que la humanidad entera, si condensáramos su materia “física”, cabría en un terrón de azúcar (ya que el resto de dicha humanidad es vacío) ; o que por obra y gracia del principio de la superposición podemos estar vivos y muertos a la vez, o atravesar paredes sin despeinarnos. También se nos grabará cuáles fueron los “años milagrosos” de Einstein o de Newton.

Entenderemos por fin qué es un agujero negro, o por qué la luz puede ser tanto partícula como onda, quién dio el nombre de “cuántico” a esta clase de física. Nos toparemos con  el médico, científico y matemático de finales del siglo XVIII Thomas Young, un niño prodigio que, aparte de sus mayúsculos descubrimientos físicos, y de su teoría ondulatoria sobre la luz, consiguió descifrar, ni más ni menos, parte de los textos de la famosa piedra Rosetta (era un políglota que, a la pronta edad de 14 años, ya estudiaba y manejaba 14 idiomas!).

Se nos revelará la evolución de los hallazgos acerca de la luz, tras las primeras teorías newtonianas, para después afirmarse que era una onda, y luego descubrir que estaba compuesta de partículas, pero que éstas se comportan de distinta manera (con las propiedades de la onda o de partícula) dependiendo de que se las observe o no, o que en el mundo cuántico hay desdoblamientos contínuos de la materia (por eso se puede estar y no estar al mismo tiempo en un sitio, pueden ocurrir dos cosas al mismo tiempo, pero cuando se observa (por el ser humano, o a través de algún aparato) sólo ocurrirá una de las dos posibilidades….. Sobrecoge, verdad?

Por si con lo anterior no tuviéramos bastante, Sonia también nos inicia en la belleza contenida en la creación del Universo, con un lenguaje diría que casi poético (aquí nos instruye sobre los cinco fotogramas del Big Bang), sin olvidar la precisión técnica de la explicación mediante un discurso sencillo, apto para cualquier lector curioso por saber.

Y no se olvida de incluir a personas como Arthur C. Clarke y contarnos algunas curiosidades, o mencionar a Isaac Asimov, consiguiendo encajar este libro un tipo de obra tanto rigurosa como divulgativa.

En definitiva, un buen ejemplar para disfrutar leyendo y aprendiendo. Sin duda cautivador en su planteamiento y exposición. Quedan en mi memoria un par de ideas arrebatadoras (por sus derivadas filosóficas): una, imaginar teóricamente que el mundo macroscópico en el cual vivimos y con el que nos relacionamos pueda no estar (o no ser) cuando no lo contemplamos y dos, la precariedad de nuestro lenguaje tal y como lo conocemos hoy, que ni siquiera es capaz de describir (por inexistencia de un vocabulario apropiado y suficientemente amplio) un mundo que nos supera.

Por cierto, y si a pesar de lo leído, os siguen embelesando estos temas, de esta autora también tenéis el libro “La Puerta de los tres cerrojos” (https://www.amazon.es/Puerta-Tres-Cerrojos-Galera-joven/dp/8424642821). Enfocado a niños que cursen  los últimos años de Ed. Primaria, trata de estas cuestiones, auunque de manera todavía más amena si cabe.

En cualquier caso, suscribo mi propio título: con esta autora vuestros hijos desearán estudiar física en la universidad!!!

Planes con niños: descubriendo una verdadera casa romana en Valladolid.





 

Hoy os propongo visitar una verdadera Villa Romana!!!! la Casa Romana de Almenara Puras!!!


Está en la provincia de Valladolid, y la recreación de la villa romana es una de las zonas que integran el complejo “Museo de las Villas Romanas Adanero”. Soy absoluta fan de las comidas campestres, así que os sugiero llevar preparados bocadillos y demás viandas para comer donde mejor se tercie del camino. Por cierto, que el recinto ofrece una zona de parque infantil, por si los más pequeños necesitan columpiarse un rato.

El centro tiene tres espacios:

  • El Museo propiamente dicho, con zonas audiovisuales e interactivas que explican la vida rural de las villas de este tipo en España, dioramas, piezas originales (y reproducciones) de la época.
     
  • Los restos arqueológicos de la lujosa casa romana original (del s.IV), en donde destacan los fabulosos suelos de mosaicos originales y que se visita a través de una pasarela que circunvala y también recorre el recinto de lo que fue esa villa. Lo espectacular de éstos nos habla de la riqueza del dueño de la villa. Su estado de conservación es tan bueno que también se conservan las pinturas romanas adheridas a algunas paredes que aún quedan levantadas.




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  • Una recreación a tamaño natural de una típica villa romana de los siglos IV-V d.C., que alberga todas las habitaciones características de una domus del Bajo Imperio Romano, incluidas sus termas!! Los objetos, ajuar y demás elementos decorativos que recrean este espacio son réplicas de las halladas en la zona (o propias de la época). La visita comienza en el vestíbulo y, desde allí, se pasa por el peristilo, ambientada con todo su atrezzo, para recorrer las alcobas, el triclinium o las zonas reservadas para los esclavos.
     


Todo un viaje al pasado en el que no solo os emplazaréis con la historia en Hispania, con una visita de alto valor patrimonial, sino que vuestros hijos os agradecerán felices la cita y pasearán entusiasmados por las distintas estancias y patios de esta residencia señorial!!!

La propuesta merece una excursión, sin duda.

 

Datos imprescindibles:




 



Localización:

 


Carretera N-601 Valladolid-Adanero km 137
47.419 Puras

Teléfono: +34 983 626 036 - Fax: +34 983 626 017



Horarios:



Del 1 de octubre al 30 de marzo: de jueves a domingo y festivos de 10:30 a 14:00 h y de 16:00 a 18:00 h.

Del 1 de abril al 30 de septiembre: de martes a domingo y festivos de 10:30 a14:00 h. y de 16:30 a 20.00 h.

 

*El museo cierra los días 24, 25 y 31 de diciembre y el mes de enero.

 

 

lunes, 3 de octubre de 2016

Several Christmas Markets in UK in 2016





Now the magic season is getting closer I would want to suggest you several attractions taking place from November to December 2016 in UK, just in case you are planning to go to England for Christmas (with or without your family, in both cases it worths a visit).
1.- York Christmas Market (from mid November until Christmas). lots of events on offer. Including St. Nicholas Fair, with plenty of food, starting with the pig Venison, which shares table with ostrich and kangaroo meat. Would will also find plenty of folk in Victorian dresses and carol singers all along.


2.- Birmingham Frankfurt Christmas Market (12 November – 29 December). A Craft Market will take place selling handmade stuff (ironwork, woodwork and soaps, these ones organic). The city of Birmingham is the venue for the largest Christmas market in Europe, outside German and Austria, so please save plenty of time to give your visit a chance.


3.- Bath Christmas Market (24 November-11 December): Located in the streets around and near Bath Abbey, with wooden chalets (up to 170) with a huge range of different goodies. We recommend the famous “Bollywood Christmas” as this is why Bath Market is known for with lots of Indian stuff.


4.- Derbyshire and Chatsworth in Christmas’ time (5 November – 3 January). Every year Chatsworth House is transformed with a different performance so that you are really transported into a magical world. Other themes for these yearly appointment have been, for example,  “Alice in wonderland”. But that is only the beginning. There are many other entertainment activities such as gourmet evenings, floral workshops, nativity performances, all of them with an enthusiastic spirit of festivity.


5.- Christmas market in Leeds Castle (every weekend in December up to Christmas). A must, without doubt. Filled with Christmas trees, lights, pine trees all decorated for the occasion, an unforgettable Christmas time.


6.- Winter Wonderland in London (November - January). It worths a trip to London to visit the festival in Hyde Park. Admission free with wooden chalets offering you everything you may desire or dream of (music, bars, circus, rides and games, tasty food and a Bavarian barn too. Don't you think you deserve it?, don't miss it!